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Hasta ahora, ha sido ante todo Amazon. Pero Wal-Mart Stores Inc. tiene un nuevo enemigo ante el cual ya ha perdido antes en Europa. No debe repetir los mismos errores en su país. La mayor firma minorista del mundo ha hecho una fuerte inversión en comercio electrónico en un intento de dar alcance a Amazon.com Inc. Eso ha dado sus primeros frutos, porque las ventas online de Walmart están creciendo. Pero hay un nuevo frente competitivo: Lidl, el supermercado alemán que no cotiza en bolsa, ya está en los Estados Unidos. Eso está llevando a Aldi, la firma rival alemana de bajo costo que inició sus operaciones hace 40 años, a modernizar la mayor parte de sus puntos de venta estadounidenses y a abrir centenares de nuevos locales. Se dice que a Aldi no le gusta que le ganen en precios, de modo que no se queda de brazos cruzados ante la llegada de Lidl.

Walmart se ve asediada en dos frentes. Tiene que seguir defendiéndose de Amazon al tiempo que repele el ataque europeo. La compañía no es una recién llegada. Asda, su brazo británico, se ha visto afectada como consecuencia de las firmas de descuento, en parte debido a que no avanzó lo suficiente en la reducción de precios. Era famosa por sus alimentos baratos. Una vez que perdió esa corona, se quedó prácticamente sin pilares de sustentación.

Hasta ahora Walmart parece haber aprendido de los fracasos de Asda. Ha bajado los precios de forma enérgica. Tenía que hacerlo. Un análisis de la firma Wolfe Research dice que en diciembre de 2016 una canasta de alimentos de marcas propias era un 24 por ciento más barata en Aldi que en Walmart.

La puja ha contribuido a las ventas en tiendas comparables de Walmart en los Estados Unidos. Pero la compañía tiene que seguir bajando los precios. Asda detectó con rapidez los peligros de las firmas de descuento y efectuó los correspondientes recortes. También se comprometió a invertir 1.000 millones de libras (US$1.300 millones) en la táctica. Pero sus esfuerzos no han dado los frutos esperados y la firma se ha rezagado en el concierto del supermercadismo británico. Es también un argumento para que Walmart profundice su incursión en el comercio electrónico. Amazon no sólo no ha permanecido cruzada de brazos: por ejemplo, posee tiendas físicas ultramodernas en Seattle.

Aldi U.K. vende productos de ofertas especiales que no son alimentos, como vinos, y no mucho más. Una oferta de alimentos no encaja con facilidad en el mundo de simplicidad de las firmas de descuento. Es por eso que esta podría ser una oportunidad para que Walmart defendiera su territorio. El tema es “todo que ver” con el contexto colombiano. Aquí las tiendas de descuento han alcanzado volúmenes de venta en cinco años que los almacenes de gran formato tardaron el doble o más en alcanzar. Sin embargo, los “hard discount” colombianos lucen todavía débiles en la provisión de frutas, verduras y carnes frescas.

En Europa y Estados Unidos la lucha no es sólo por los precios. Si bien los de las firmas de bajo costo podrían compararse con los productos básicos de los supermercados tradicionales, la calidad suele estar a la par del nivel intermedio de los supermercados. En el Reino Unido, por otra parte, Aldi y Lidl han ganado clientes más prósperos con sus productos premium, desde langosta hasta dulces de almendra. Para las firmas minoristas masivas de alimentos de los Estados Unidos, esta es una señal de que deben reformular sus productos de marcas propias para competir en precio y calidad. En Colombia, una fracción bien significativa de clientela de las hard discount la componen las clases media-altas y altas.

Otra forma de defensa es hacer otras cosas que las tiendas de descuento no hacen. En el caso de Walmart, eso podría significar aprovechar al máximo las ofertas de compra online con retiro en las tiendas, los servicios financieros y las farmacias. Esto aplica perfectamente para Colombia.

Pero eso también implica una constante inversión. Walmart al menos tiene mucha munición, ya que a pesar de los desafíos que enfrenta aún tiene un abultado balance y genera gran cantidad de dinero. Pero la expansión online y los recortes de precios han mantenido planos los márgenes.

 

REFLEXIONES: LOS NUEVOS ENEMIGOS DE WALMART (SEGÚN BLOOMBERG)

Hasta ahora, ha sido ante todo Amazon. Pero Wal-Mart Stores Inc. tiene un nuevo enemigo ante el cual ya ha perdido antes en Europa. No debe repetir los mismos errores en su país. La mayor firma minorista del mundo ha hecho una fuerte inversión en comercio electrónico en un intento de dar alcance a Amazon.com Inc. Eso ha dado sus primeros frutos, porque las ventas online de Walmart están creciendo. Pero hay un nuevo frente competitivo: Lidl, el supermercado alemán que no cotiza en bolsa, ya está en los Estados Unidos. Eso está llevando a Aldi, la firma rival alemana de bajo costo que inició sus operaciones hace 40 años, a modernizar la mayor parte de sus puntos de venta estadounidenses y a abrir centenares de nuevos locales. Se dice que a Aldi no le gusta que le ganen en precios, de modo que no se queda de brazos cruzados ante la llegada de Lidl.

Walmart se ve asediada en dos frentes. Tiene que seguir defendiéndose de Amazon al tiempo que repele el ataque europeo. La compañía no es una recién llegada. Asda, su brazo británico, se ha visto afectada como consecuencia de las firmas de descuento, en parte debido a que no avanzó lo suficiente en la reducción de precios. Era famosa por sus alimentos baratos. Una vez que perdió esa corona, se quedó prácticamente sin pilares de sustentación.

Hasta ahora Walmart parece haber aprendido de los fracasos de Asda. Ha bajado los precios de forma enérgica. Tenía que hacerlo. Un análisis de la firma Wolfe Research dice que en diciembre de 2016 una canasta de alimentos de marcas propias era un 24 por ciento más barata en Aldi que en Walmart.

La puja ha contribuido a las ventas en tiendas comparables de Walmart en los Estados Unidos. Pero la compañía tiene que seguir bajando los precios. Asda detectó con rapidez los peligros de las firmas de descuento y efectuó los correspondientes recortes. También se comprometió a invertir 1.000 millones de libras (US$1.300 millones) en la táctica. Pero sus esfuerzos no han dado los frutos esperados y la firma se ha rezagado en el concierto del supermercadismo británico. Es también un argumento para que Walmart profundice su incursión en el comercio electrónico. Amazon no sólo no ha permanecido cruzada de brazos: por ejemplo, posee tiendas físicas ultramodernas en Seattle.

Aldi U.K. vende productos de ofertas especiales que no son alimentos, como vinos, y no mucho más. Una oferta de alimentos no encaja con facilidad en el mundo de simplicidad de las firmas de descuento. Es por eso que esta podría ser una oportunidad para que Walmart defendiera su territorio. El tema es “todo que ver” con el contexto colombiano. Aquí las tiendas de descuento han alcanzado volúmenes de venta en cinco años que los almacenes de gran formato tardaron el doble o más en alcanzar. Sin embargo, los “hard discount” colombianos lucen todavía débiles en la provisión de frutas, verduras y carnes frescas.

En Europa y Estados Unidos la lucha no es sólo por los precios. Si bien los de las firmas de bajo costo podrían compararse con los productos básicos de los supermercados tradicionales, la calidad suele estar a la par del nivel intermedio de los supermercados. En el Reino Unido, por otra parte, Aldi y Lidl han ganado clientes más prósperos con sus productos premium, desde langosta hasta dulces de almendra. Para las firmas minoristas masivas de alimentos de los Estados Unidos, esta es una señal de que deben reformular sus productos de marcas propias para competir en precio y calidad. En Colombia, una fracción bien significativa de clientela de las hard discount la componen las clases media-altas y altas.

Otra forma de defensa es hacer otras cosas que las tiendas de descuento no hacen. En el caso de Walmart, eso podría significar aprovechar al máximo las ofertas de compra online con retiro en las tiendas, los servicios financieros y las farmacias. Esto aplica perfectamente para Colombia.

Pero eso también implica una constante inversión. Walmart al menos tiene mucha munición, ya que a pesar de los desafíos que enfrenta aún tiene un abultado balance y genera gran cantidad de dinero. Pero la expansión online y los recortes de precios han mantenido planos los márgenes.

 

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Los cazadores de tendencias están descubriendo nuevos estilos de vida, nuevos comportamientos, en este caso de los hombres. Ahora se habla de la existencia del spornosexual, del lumbersexual y del cuchenial. El refinamiento y excesivo cuidado que había impuesto el metrosexual queda desplazado para imponer la nueva figura: el spornosexual. Se pasa del ropaje a la desnudez, del estilo feminoide a la jactancia viril y de la conquista al autoerotismo brutal. Quien lo descubrió fue el periodista inglés Marck Simpon, el mismo que acuñó el término metrosexual y hoy describe bajo el nombre spornosexual a aquellos hombres que gastan tiempo y dinero en gimnasios, no tienen reparos en mostrar los resultados subiendo selfies a las redes sociales y prefieren excitarse con porno más que salir a la conquista.  “Basta de elegancia, tratamientos capilares y modales de salón, un poco de la hombría más carnal no viene nada mal”, es el lema de los spornosexuales. Los lumbersexuales es otro modelo recién descubierto. El término se usa para denominar a los hombres que lucen un estilo "leñador" (lumberjack). Esta clase de muchachos visten camisas a cuadros y botas, llevan barbas tupidas y muestran poco interés por su aspecto físico, o al menos eso quieren demostrar. Los lumbersexuales, a diferencia de los metrosexuales, prefieren disfrutar de una buena comida contundente a una ensalada de hojas verdes y pasan sus tardes (o al menos algunas de ellas) en bares o reuniones con amigos y no en gimnasios. El elemento distintivo de este nuevo grupo de hombres, sería la barba. Los lumbersexuales tratan de mostrarse al margen de la tendencia, independientes y cool. Además lucen una pequeña pancita. De todos modos, hay que tener en cuenta que los lumbersexuales de la ciudad están más interesados en parecer que en ser. Si bien usan botas de trekking(senderismo), llevan camisas leñadoras y mochilas, no se dedican a cortar leña en el bosque sino que trabajan en una productora de contenidos o en algún otro oficio creativo. Por último, los cuchenials se definen como adultos que decidieron adoptar el estilo de vida joven y se han acomodado al mundo de hoy, se adaptaron a los cambios tecnológicos, usan redes sociales para relacionarse y viven el día a día inmersos en todas las herramientas y condiciones que internet y el mundo moderno ofrece. Son asiduos usuarios de las diferentes redes sociales y utilizan múltiples canales y dispositivos digitales para sus actividades. Sergio Jaramillo y Daniel Samper Ospina encajarían en este nuevo nicho. En fin, son ideas locas para segmentar mercados.

 

LOS NUEVOS MODELOS MASCULINOS ¿CARRETA?

Los cazadores de tendencias están descubriendo nuevos estilos de vida, nuevos comportamientos, en este caso de los hombres. Ahora se habla de la existencia del spornosexual, del lumbersexual y del cuchenial. El refinamiento y excesivo cuidado que había impuesto el metrosexual queda desplazado para imponer la nueva figura: el spornosexual. Se pasa del ropaje a la desnudez, del estilo feminoide a la jactancia viril y de la conquista al autoerotismo brutal. Quien lo descubrió fue el periodista inglés Marck Simpon, el mismo que acuñó el término metrosexual y hoy describe bajo el nombre spornosexual a aquellos hombres que gastan tiempo y dinero en gimnasios, no tienen reparos en mostrar los resultados subiendo selfies a las redes sociales y prefieren excitarse con porno más que salir a la conquista.  “Basta de elegancia, tratamientos capilares y modales de salón, un poco de la hombría más carnal no viene nada mal”, es el lema de los spornosexuales. Los lumbersexuales es otro modelo recién descubierto. El término se usa para denominar a los hombres que lucen un estilo "leñador" (lumberjack). Esta clase de muchachos visten camisas a cuadros y botas, llevan barbas tupidas y muestran poco interés por su aspecto físico, o al menos eso quieren demostrar. Los lumbersexuales, a diferencia de los metrosexuales, prefieren disfrutar de una buena comida contundente a una ensalada de hojas verdes y pasan sus tardes (o al menos algunas de ellas) en bares o reuniones con amigos y no en gimnasios. El elemento distintivo de este nuevo grupo de hombres, sería la barba. Los lumbersexuales tratan de mostrarse al margen de la tendencia, independientes y cool. Además lucen una pequeña pancita. De todos modos, hay que tener en cuenta que los lumbersexuales de la ciudad están más interesados en parecer que en ser. Si bien usan botas de trekking(senderismo), llevan camisas leñadoras y mochilas, no se dedican a cortar leña en el bosque sino que trabajan en una productora de contenidos o en algún otro oficio creativo. Por último, los cuchenials se definen como adultos que decidieron adoptar el estilo de vida joven y se han acomodado al mundo de hoy, se adaptaron a los cambios tecnológicos, usan redes sociales para relacionarse y viven el día a día inmersos en todas las herramientas y condiciones que internet y el mundo moderno ofrece. Son asiduos usuarios de las diferentes redes sociales y utilizan múltiples canales y dispositivos digitales para sus actividades. Sergio Jaramillo y Daniel Samper Ospina encajarían en este nuevo nicho. En fin, son ideas locas para segmentar mercados.

 

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