Usted está aquí

REFLEXIONES - “CÓMO EL BAJO NIVEL DE CAPITAL HUMANO PUEDE LIMITAR EL AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD”
Un informe muy reciente del Banco Mundial sostiene que el tipo de educación que se imparte en países en vías de desarrollo está bastante desfasado frente a la realidad del mercado. Los estudiantes no salen de sus estudios con competencias laborales, por lo cual es preciso modificar el tipo de enseñanza impartida a los jóvenes. En esta misma línea de pensamiento está el Presidente Duque al anunciar que los estudiantes deben salir con dos diplomas: el de bachiller académico y el que le certifique que sabe algún oficio concreto. Toda una revolución educativa que confiamos pueda materializarse.
El documento del Banco Mundial sostiene que Turquía y Perú aspiran a convertirse en economías de ingreso alto en la próxima década, y dependen del comercio. Ambos países enfrentan riesgos de deterioro si no hacen cambios estructurales —en los sistemas de educación y de capacitación, y en la economía en general— para asegurar que las contribuciones al crecimiento económico se deriven de mejoras de la productividad. Los dos países tienen poblaciones que no están debidamente dotadas para satisfacer las necesidades del mercado laboral. Debido a estos desafíos (similares), el objetivo de desarrollo de los dos países, y un aspecto central de sus agendas de desarrollo, es mejorar la productividad para seguir creciendo de manera sostenible. Con el mejoramiento de la educación, las habilidades y las competencias de los trabajadores, estos países podrían aumentar la productividad de su fuerza laboral y de su economía.  
 
En Turquía con una población de más de 81 millones de habitantes y en Perú con una población de 32 millones se registra un incremento del número de personas en edad de trabajar. Lamentablemente, ambos países tienen tasas de informalidad relativamente altas (34 % en el caso de Turquía y 60 % en el caso de Perú), lo que indica que el sector formal no puede absorber a una gran parte de la fuerza de trabajo (debido a diversas razones, incluido el bajo nivel de capital humano). 
En ambos países, grandes segmentos de la población juvenil (de 15 años) consiguen puntajes relativamente bajos en pruebas internacionales y niveles tan bajos de capital humano antes de ingresar a la fuerza laboral pueden tener efectos negativos en el desempeño de las personas una vez que se incorporan al mercado de trabajo.
Pero los trabajadores productivos no solo deben tener buenas habilidades básicas (adquiridas en la educación formal), sino también deberían tener habilidades funcionales de alto nivel (relacionadas con el empleo) para ser más productivos. La educación básica por sí sola no es suficiente para desarrollar habilidades (prácticas) relacionadas con el empleo. En Perú, la mitad de los empleadores señalan que la falta de personal competente y calificado con habilidades cognitivas y técnicas pertinentes es un factor que limita su capacidad para contratar trabajadores y ser más productivos. Las habilidades socioemocionales, como la ética laboral, el trabajo en equipo, la perseverancia, la flexibilidad y la iniciativa, son también habilidades críticas que no se encuentran fácilmente en numerosas personas que aspiran a un empleo. Y dado que las habilidades se adquieren a lo largo de toda la vida de una persona, los trabajadores productivos necesitan participar en un proceso de aprendizaje continuo para desarrollar una nueva habilidad y perfeccionar habilidades prácticas. Por lo tanto, los programas de capacitación técnica, ya sea en una sala de clase, en internet o en el lugar de trabajo, tienen un rol fundamental a la hora de brindar cursos de perfeccionamiento a los trabajadores para que puedan responder a las nuevas demandas y ser productivos.  
Cuando se formule cualquier estrategia para mejorar el capital humano, se debe recordar que, si bien la demanda de graduados universitarios sigue siendo alta (y va en aumento) en países como Perú o Colombia, numerosos profesionales universitarios se encuentran desempleados o subempleados.  El contenido que se enseña (a menudo contenido fijo, que sobrevalora la teoría y subestima la formación práctica) pocas veces refleja las demandas del mercado, lo cual pone de manifiesto la necesidad de adecuar mejorar el contenido formal con las habilidades prácticas. En países como Colombia la mayoría de los nuevos empleos en el sector formal son ocupaciones manuales o que no necesitan habilidades cognitivas y dependen más de habilidades físicas. Esto limita la capacidad de absorber a trabajadores altamente calificados en los nuevos empleos. Para abordar este problema se necesitan realizar varias actividades y reformas, comenzando con cambios estructurales en la economía que pueden ayudar a reducir la dependencia de empleos poco calificados en sectores menos productivos.