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MAREA FUERTE QUE AHOGA A LOS DÉBILES
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Jueves, Junio 14, 2018 - 4:29pm

En la próxima “cumbre” de Centros Comerciales, CENCO, que celebraremos en Santa Marta el 24 y 25 de mayo, varios de los conferencistas, tanto nacionales y extranjeros, pondrán de presente el enorme reto que deben asumir los comerciantes con locales en centros comerciales, como quiera que existe el temor, por ahora bien lejano, de que los consumidores prefieran las compras virtuales a las reales. En nuestras jornadas de capacitación y charlas con los afiliados hemos esbozado algunas alternativas para que los comerciantes mantengan su posición en el mercado. En primer término, los comerciantes tradicionales deben redoblar esfuerzos para dar un servicio al cliente altamente especializado, de modo que las personas se sientan fuertemente atraídas a dirigirse a las tiendas físicas en lugar de comprar todos los artículos a través de internet, ya que allí obtendrán mayor información del producto que desean. Urge, generar una integración entre lo offline y lo online, dando así el paso a la omnicanalidad de sus negocios, permitiendo que el consumidor pueda decidir a través de qué medio desea adquirir los bienes y servicios ofrecidos. Muy sugestivo, además, fortalecer las ventajas de la comercialización de productos perecederos, ya que la distribución de este tipo de artículos es bastante restringida en las plataformas virtuales. Por último, se debe aprovechar la tecnología móvil,  empleando, por ejemplo, los servicios de geolocalización con el fin de alertar a los consumidores cuando estos estén cerca de sus negocios, y atraerlos con descuentos que logren captar su atención, lo que permitiría, a su vez, almacenar información relevante de cada posible comprador. Ciertamente, hay una amplia amalgama de opciones que serán sus herramientas de combate en contra de la marea del comercio electrónico, de manera que, si bien pueden tener la certeza de que no se encuentran indefensos frente a la evolución que trae consigo el mundo contemporáneo, tampoco pueden quedarse estáticos, y deben trabajar en la reinvención y evolución de sus procesos, con la tranquilidad de que podrán salir adelante y no naufragarán en el intento.