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DOS CARTONES BAJO EL BRAZO
La promesa que quiere materializar el nuevo gobierno de lograr que los jóvenes de Colombia salgan con dos cartones debajo del brazo, el de bachiller académico y el que certifique que saben algún oficio concreto, sería una auténtica revolución educativa. Con el mejoramiento de la educación, las habilidades y las competencias de los trabajadores, podremos aumentar la productividad de la fuerza laboral y de la economía.  Una informalidad cercana al 50% indica que el sector formal no puede absorber a una gran parte de la fuerza de trabajo. Grandes segmentos de la población joven tienen puntajes bajos en pruebas internacionales y niveles tan bajos de capital humano antes de ingresar a la fuerza laboral que su desempeño laboral será mediocre. La educación básica por sí sola no es suficiente para desarrollar habilidades relacionadas con el empleo. Aquí muchos empleadores señalan que la falta de personal competente y calificado con habilidades cognitivas y técnicas pertinentes es un factor que limita su capacidad para contratar trabajadores y ser más productivos. Otros atributos como la ética laboral, el trabajo en equipo, la perseverancia, la flexibilidad y la iniciativa, son también habilidades críticas que no se encuentran fácilmente en personas que aspiran a un empleo.