A LA ESPERA DE UN AÑO COMPLEJO
Los tres elementos que explican en mayor medida el relativo buen comportamiento del comercio en el presente año son el dinamismo de la cartera de consumo, el aumento de las remesas y la estabilidad en los precios. El crédito bancario a consumidores está creciendo actualmente a una tasa real del 10%, como reflejo de menores tasas de interés, mayor disposición de la banca a prestar en este segmento y el avance de la bancarización y el mayor uso de plataformas electrónicas, que han permitido buen crecimiento en el número de nuevos clientes. En cuanto a las remesas, éstas alcanzarán en 2019 alrededor de US$7.000 millones, convirtiéndose en el segundo renglón más alto de exportación enseguida del petróleo. Los dineros enviados desde el exterior en este año se han magnificado por efectos de la devaluación y han sido la redención de miles de familias que han logrado mantener sus niveles de consumo a pesar de que al interior de ellas muchos de sus miembros se han retirado del mercado laboral. No de otra manera se explica la significativa reducción de la llamada Tasa Global de Participación, que mide la relación entre la fuerza laboral y la población mayor de 12 años. De otro lado, la inflación se ha mantenido por debajo del límite establecido por la Junta del Banco de la República, que es del 4% anual, a pesar de la concurrencia de dos elementos que atizan la hoguera inflacionaria: la devaluación y el prolongado cierre de la Vía al Llano. En cuanto a las expectativas de crecimiento para el ´próximo año, pueden identificarse fuerzas que actuarán en favor y en contra. Un resumen de esta conjunción de factores se muestra en el cuadro adjunto, destacándose una esperada reanimación de la actividad edificadora. 
 
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