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HABLANDO DE SALARIO MÍNIMO
Con motivo del inicio de la Mesa de Concertación del Salario Mínimo, convocada por el Ministerio del Trabajo donde empresarios y empleadores debaten y argumentan sobre el aumento óptimo del salario mínimo para el siguiente año, desde FENALCO realizamos una encuesta a nuestros afiliados del sector de grandes almacenes sobre los efectos que tiene un “generoso” incremento del salario mínimo para el año 2019. Lo primero que se debe rescatar es que un poco más de la mitad (51%) de los empleados de nuestros afiliados gana un salario mínimo y que la remuneración promedio es de aproximadamente $2´300.000 mensuales. De acuerdo con lo reportado por los grandes empresarios, los costos laborales representados como porcentaje de los costos totales son de un 74%, es decir que tres cuartas partes de los costos de una empresa están representados en el capital humano de su fuerza laboral.
 
Adicionalmente le preguntamos a nuestros afiliados sobre cuál sería una medida de reacción ante un incremento mayor el esperado y las respuestas fueron sorprendentes: un 40,7% reduciría el personal contratado y un 7,5% aceleraría sus procesos de automatización (que en otras palabras es reducir personal), un 18,5% reduciría tanto sus márgenes de utilidad y buscaría reducir costos en su adquisición de materia prima. Y un 33.3% trasladaría ese aumento al precio final. Este último porcentaje se nos antoja algo bajo y la razón está en que en el gran comercio existe una fuerte competencia entre los actores y también por el contrabando y la informalidad, así que quien reajuste precios en proporción importante corre el riesgo de perder cuota de mercado. Compartimos la apreciación del exministro y exjefe negociador de los TLC con EEUU y la UE, Humberto José Gómez: “Un aumento desmedido del salario mínimo sobre la inflación puede ser nefasto para mantener en un dígito la tasa de desempleo: revertiría los tímidos progresos que se han logrado en los últimos años para reducir la informalidad laboral y terminaría por afectar la viabilidad, en particular de las pymes formales, en las que una parte importante de su nómina está atada al mínimo”.