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¿EL FAST FASHION TIENE SUS DÍAS CONTADOS?
Hace unos días Forever 21 solicitó “quiebra voluntaria” para llevar a cabo una reestructuración que comprende el cierre de 350 de sus 800 tiendas en todo el mundo. Su modelo era el de cultivar un gran número de seguidores vendiendo ropa de moda a precios bajos. Entre las causas poco exploradas de la debacle de la firma está el cambio de actitud de los consumidores por el impacto medioambiental de la moda rápida o pronta. Al mismo tiempo, desde Europa llegan noticias que anuncian la muerte del fast fashion. Se creé que la gente nacida en este siglo impondrá normas de fabricación a las empresas -fibras textiles ecológicas o materias primas recicladas, así como sobre los procesos de producción en el sentido de cumplimiento de los códigos éticos, producción en fábricas que no contaminen.  
Un análisis del diario ABC asegura que las empresas de moda rápida ya están investigando para desarrollar productos más sostenibles y durables (que repelan las manchas líquidas, por ejemplo, o los malos olores, y que por lo tanto no se tengan que lavar con tanta frecuencia, o que puedan fabricarse con materiales reciclados, como plásticos). En EEUU hay un auge de tiendas de segunda mano, muy frecuentadas por los jóvenes. En Suecia los jóvenes pierden el interés por la propiedad y no les importa usar las prendas por unos días y luego devolverlas. Respondiendo a las nuevas exigencias de los consumidores, la sueca H&M comenzó a alquilar vestidos de fiesta y faldas de sus colecciones sostenibles. Importante saberlo porque también el sector de la moda en Colombia tendría que someterse a un revolcón de grandes proporciones. Y el que pega primero…